Sara de Ibáñez, nacida como Sara Iglesias Casadei (1909–1971), fue una de las voces más singulares y potentes de la poesía uruguaya del siglo XX. Adoptó el apellido Ibáñez tras su matrimonio con el escritor Roberto Ibáñez, nombre con el que desarrolló su trayectoria literaria. Nació en Chamberlain, departamento de Tacuarembó, y desarrolló gran parte de su trayectoria en Montevideo, donde falleció en 1971.
A lo largo de su vida publicó ocho libros de poesía: Canto (1940), Canto a Montevideo (1941), Hora ciega (1943), Pastoral (1948), Artigas (1952), Las estaciones y otros poemas (1957), La batalla (1967) y Apocalipsis XX (1970). Tras su muerte, su esposo, Roberto Ibáñez, reunió tres obras inéditas en el volumen Canto póstumo (1973).
Desde sus primeras publicaciones, su obra despertó una profunda admiración en el ámbito literario rioplatense. Pablo Neruda la definió como una poeta «grande, excepcional y cruel», mientras que Gabriela Mistral destacó la originalidad de su escritura al afirmar que «su poesía es cosa muy diversa de la que hemos hecho las demás mujeres criollas hasta hoy». Estas valoraciones reflejan el impacto que su voz tuvo entre algunas de las figuras más relevantes de la literatura hispanoamericana.
Su poesía, caracterizada por un lenguaje de gran riqueza expresiva, un marcado hermetismo y una notable complejidad simbólica, recibió numerosos reconocimientos y críticas mayoritariamente elogiosas. En 1967, Alejandro Paternain señaló que «su sabiduría idiomática» constituía «una forma incontrastable de sensibilidad; de compenetración absoluta entre la intuición lírica y los secretos del lenguaje», aunque advertía que aún faltaba «un análisis completo y una recta interpretación» de su obra. Décadas más tarde, en 2017, la Biblioteca Nacional publicó Poesía completa, editada por el investigador italiano Luca Salvi, una edición que reafirmó la vigencia y la importancia de una autora fundamental de la literatura uruguaya.