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BIBLIOTECA DIGITAL DE AUTORES URUGUAYOS
RANIERI DE PIVEL DEVOTO, ALCIRA
Producción intelectual
Fundamentos Lingüísticos de la Comunicación
Manuscritos religiosos y de carácter devocional
La fe religiosa fue una experiencia estructurante para la identidad y el pensamiento de Alcira Ranieri de Pivel Devoto. Muchas de sus indagaciones y escritos, además de los cursos y tertulias que organizaba en su casa de la calle Ellauri o que brindaba en centros de identidad confesional, se ocuparon de la historia de las ideas religiosas.
Hija de un padre batllista y ateo, Alcira Ranieri recibió el bautismo en marzo de 1942, previo a su enlace con Juan Pivel Devoto. Fueron sus padrinos de bautismo el P. Arturo Mossman Gross y su amiga Emilia Santini, referentes de la Asociación de Profesionales y Estudiantes Católicas de Montevideo (AEPC), con la que Ranieri colaboraba impartiendo charlas en el círculo de estudio del área de Historia. La AEPC, institución de actividad pujante entre las décadas de 1940 y 1960, nucleaba a figuras de diversos campos del arte y del saber, destacándose, en especial, Esther de Cáceres, amiga de Alcira Ranieri y figura central de la cultura católica por esos años.
Otras dos amistades tuvieron especial importancia en la vida intelectual y espiritual de Alcira Ranieri: por un lado, el vínculo con el sacerdote colombiano Ignacio Marlés, párroco de Nuestra Señora del Sagrado Corazón (Punta Carretas), y por otro, con el rabino Fritz Winter, quien, escapando del nazismo, residió primero en Bolivia y llegó a Uruguay en 1950 para servir en la Nueva Congregación Israelita y fundar la Confraternidad Judeo Cristiana. Entre el judaísmo y el cristianismo, la autora construyó una identidad religiosa singular, valorando con insistencia en sus abordajes críticos el peso de estas tradiciones en los cimientos éticos y políticos de Occidente.
Así, en “La deuda de Occidente con Israel” (probablemente un borrador preparatorio de una charla), la autora destaca dos deudas: la de reparación por la “injusticia milenaria” que ve expresada en las persecuciones y asesinatos motivados por el antisemitismo y la deuda de reconocimiento del judaísmo como raíz fundante de la cultura occidental. Este segundo cauce la lleva a valorar el monoteísmo, la dignidad, exigencia ética y una metafísica de lo real, constituyendo cada noción una sección de su manuscrito.
El intenso interés que le despertó el judaísmo se constata primordialmente en lo voluminoso de sus apuntes sobre filósofos (Filón de Alejandría, Maimónides) y libros de la tradición judía como los Manuscritos del Mar Muerto y el libro de Esdras concitan su atención. A este último es al que volvía con mayor frecuencia. Esdras relata el retorno de los judíos a Jerusalén, tras el exilio en Babilonia. Se trata de un relato de restauración de la ley mosaica y de reconstrucción del templo. Es posible intuir en esa afinidad una relación con el interés por el proceso de creación del Estado de Israel. En el Uruguay de posguerra, la causa de Israel contó con el apoyo de numerosos intelectuales a través de las acciones llevadas adelante por el Comité Central Israelita. Por testimonios de sus allegados, se conoce que directivos del CCI visitaban con frecuencia a Alcira Ranieri. La autora tuvo oportunidad de conocer Israel en 1964, cuando viajó como invitada, en compañía de la profesora Perla Eguito, a un congreso internacional de mujeres desarrollado en Jerusalén.
En lo que hace al catolicismo, sus intereses la inclinaron al comentario de los Evangelios, textos de san Agustín, san Buenaventura, san Anselmo, santo Tomás de Aquino, documentos conciliares, como se evidencia en el manuscrito “Designio de Dios frente a la Iglesia”, pero también al estudio de autores contemporáneos de gran relevancia como C.S. Lewis, G. K. Chesterton y Simone Weil.
El manuscrito “Así nacen los pueblos” presenta el texto de una charla brindada en la parroquia del Cerro, Nuestra Señora de la Ayuda, posiblemente a inicios de la década del sesenta. Tras los años en Punta Carretas, el P. Marlés fue transferido a esta parroquia, encargando varias obras al artista italiano Lino Dinetto (en la alocución se alude a las figuras pintadas en las paredes laterales, referidas a la vida de San Francisco de Asís). El tema de esta charla es lo que considera el papel “invisible” de la Iglesia católica en la fundación y organización de la vida colectiva. Ranieri recorre el papel de los conventos en la Alta Edad Media, la construcción de las ciudades en torno a estos centros religiosos, y remite luego a ejemplos más cercanos como la organización de los pueblos de la campaña en torno a la capilla “como núcleo central de cohesión”, desde donde la Iglesia irradió cultura y consuelo a través de la figura del sacerdote, hasta su devenir actual en la vida barrial de Montevideo.
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Así nacen los pueblos
La deuda de Occidente con Israel
El Cristo de Emaús
Designio de Dios frente a la Iglesia
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4
Alcira Ranieri de Pivel Devoto
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