Lily Salvo (1928-2010) fue una pintora, grabadora, dibujante y escenógrafa argentino-uruguaya hija de Roberto Salvo, químico y amante de las artes, y de María Élida. Estudió en la Escuela Nacional de Bellas Artes de Montevideo y en el taller de Joaquín Torres García, donde experimentó con el constructivismo antes de forjar un estilo personal, enfocado en la interpretación realista y emocional de sus sujetos. A los 14 años, su obra fue incluida en el Salón Nacional de Bellas Artes de Uruguay, lo que marcó el inicio de su carrera artística. A los 15 años conoció al que sería su primer esposo, Antonio Grompone, con el que tuvo dos hijos, Bruno y Aldo. Lily Salvo participó activamente en la vida cultural de Montevideo en las décadas de 1950 y 1960, relacionándose con intelectuales y artistas en el Café Sorocabana. Durante esos años, colaboró con el semanario Marcha y diseñó programas para el Cine Club-Cinemateca de Montevideo, fundado por su primer esposo. En esta etapa, expuso colectivamente en Nueva York junto al grupo de Torres García, consolidando su presencia internacional. En 1969, gracias a algunos amigos escritores, conoció al que llegó a ser su segundo esposo, Andrés Neumann, un joven que comenzaba en el mundo del teatro independiente de Montevideo. Por aquellas fechas, en los círculos artísticos de Montevideo era conocida como La Diosa. En 1972, poco antes del golpe de estado en Uruguay, Andrés y Lily, con Mara, su hija de pocos meses, se trasladaron a Europa, teniendo que dejar a los dos hijos de su primer matrimonio con el padre. Poco después, ya en Italia, un amigo advirtió a Lily que la policía la está buscando por haber realizado un cartel contra la dictadura uruguaya, expuesto en un festival de L’Unità, organizado por el Partido Comunista italiano, por lo que no pudo volver a Montevideo. En 1973 se establecieron en Nancy hasta que, en 1974, no pudiendo regresar a Uruguay, se instalaron en Florencia, para finalmente trasladarse a Roma, donde Neumann afirmó su labor teatral y Lily estableció firmes relaciones con varios galeristas romanos. En el 2001 murió el primogénito Bruno, a los 48 años, quien sufría desde niño de una grave enfermedad que repercutió en la obra de su madre, la cual evolucionó hacia una dimensión espiritual. Lily falleció en Roma en el 2010 a los 82 años, dejando un legado artístico que continúa siendo valorado en colecciones privadas y públicas de América Latina y Europa.